Perdóname. Perdóname por no poder evitar sentir lo que siento. Perdóname por no ser lo suficientemente valiente como para decirlo en voz alta y sin apartar mis ojos de tu mirada. Perdóname por haberte engañado... tantas veces he inventado historias de amores sólo existentes en mis pensamientos para que no descubrieras esta obsesión insana que llena mi estómago de mariposas y me hace sonrojar a cada palabra tuya...
Soy ridícula. Perdóname tambien por eso, por no ser todo lo que te mereces, por no lucir esa seguridad y belleza que deseas, por no ser capaz de cambiar estos estúpidos sentimientos hacia una persona inalcanzable. Pero... no puedo evitarlo, no puedo evitar sonreír tontamente cada vez que te veo, no puedo evitar que mi corazón dé un vuelco cuando ríes, no puedo evitar caminar sobre tus pasos, no puedo evitar que mis ojos busquen casi de forma incosciente los tuyos, ni tampoco evitar quererte así.
Me gustaría que entendieses al menos lo duro que me resulta esto. Me es imposible expresar con palabras lo que siento, pero intentaré explicartelo de la forma más sincera que puedo...
Me enamoré de ti.
No sé cómo sucedió. Tampoco quiero saberlo. Y, si en eso también me he equivocado... debo decirte que serás el mejor de mis errores.
No me importará el rechazo o la indiferencia, la burla o la desilusión. ¿Acaso algo de eso se puede siquiera comparar con lo que yo siento?
No.
Podrán llamarme loca e ilusa, podrán recordarme una y otra vez lo imposible de este amor, podrán rechazarme e incluirme en la interminable lista de chicas que perdieron la cabeza por ti, por tus increíbles ojos negros, tu sonrisa amable y aquella actitud divertida que te gusta mostrar ante tus amigos... Pero nadie podrá romper mis sueños, porque mis sueños eres TÚ.
Te lo diré una y mil veces, escribiré cartas cada día aunque no lleguen a tus manos, pues sé que las romperé en cuanto las termine, y, sobretodo, seguiré soñando. Soñaré con tu rostro pegado al mío, con tus fuertes brazos rodeándome... creo que me estoy volviendo loca.
No. Me estás volviendo loca.
Y, ahora, te pediré perdón por última vez. Perdóname por romper esta carta.
Siempre tuya.